Hola. Buenas tardes.

     Soy atea. No, agnóstica no, atea. Al menos me siento más cerca de ser atea que agnóstica. Si me dicen que intente creer en dios, es como si me pidieran que me coma un elefante, con papatas fritas, pan y ensalada. Y después que me crea que Tom Cruise y Rocío Jurado se han casado, incluso no estando ya ella. Y todo lo que he dicho lo veo más posible que que dios exista.

Sin embargo ser atea lo veo como si me dijeran que me beba un caldito o un zumito. Como si me pidieran que me crea que no me va a tocar el euromillón.

  Pero... creo en el amor. Lo normal es el vacío, lo excepcional que haya algo, y hay algo porque varios alguitos muy pequeños se han unido. Eso es amor. El amor primero que hubo, y el amor visto al microscopio a día de hoy. Por fin la ciencia (me refiero a los libros de Eduardo Punset) me ha llevado la razón. Yo no creo en el relativismo. Si hace un espléndido sol, no creo que sea de noche para nadie, ni creo que haya que creer mucho en ello. Creo que una cosa es que haya sol o no, y otra que se logre o no probar.

  Soy comunista también, no sólo atea. Va por delante esto. No es que me identifique al 100%, soy más cosas, pero no quiero engañar a nadie. No creo que la base de una amistad sea tapar que uno es esto o lo otro, creo que consiste más bien en lo contrario: oye, tengo defectos, tú tienes defectos,  y no pasa nada, nos podemos querer igual. Además, si no, ¿de qué serviría el amor?. Y partiendo claro, de que ser comunista sea un defecto. Antes lo era, al menos en España. Ser homosexual o comunista, o, como se decía, rojo o maricón. Yo no salgo del armario sexual porque nunca he entrado en él, pues soy mujer heterosexual, pero tampoco he entrado nunca al armario ideológico, así que no salgo de él tampoco. Nunca he tapado que soy comunista, al revés, estoy muy contenta de serlo (lo de orgullosa no sé, no entiendo mucho de eso) y ahora lo proclamo ya que soy nueva en estos lares, y porque parece que se quiere meter a los comunistas en el baúl de los recuerdos, y no, en lo que respecta a mí, "pos va a ser que no". Sería parecido y hasta peor que no dejar salir del armario a un gay, vamos, sería como meterles en el armario.

Un beso.